martes, 12 de abril de 2016

La esclavitud de la belleza femenina

¡BUENOS DÍAS!


Entrados en el maravilloso mes de abril, sin duda uno de mis favoritos, vamos a disfrutar plenamente de su esencia y viveza, pese al inestable tiempo que tenemos.

Llevo unas semanas con una gran noticia que daros y que por fin os puedo desvelar. He sido la ganadora de España de una certamen europeo de Periodismo. Esta semana mi ensayo abordando el tema "El periodismo en la era digital" será publicado en diversos medios europeos, nacionales y locales, además de haber participado en una de las mesas redondas del Festival Internacional de Periodismo tratando este apasionante tema. Estoy muy entusiasmada por todo, así que si queréis seguir mi aventura no perdáis detalle en mis redes sociales y por supuesto la próxima semana escribiré un artículo tratando mi intervención dentro del Festival Internacional de Periodismo y una reseña acerca del mismo. Os pondré el link para que podáis leer mi ensayo publicado en el Diario El País, algo que me llena de satisfacción y felicidad.


Y ahora vamos con el artículo de esta semana, ya sabéis mi interés por temas relacionados con la publicidad, la sociedad y la mujer, los cuáles he tratado en el Blog en diversas ocasiones, pues el caso es que juntando estos temas da lugar un peligroso cóctel de cuyo alcance no somos conscientes.


Vivimos inmersos en la era de la imagen, el siglo XXI si algo ha traído a nuestras vidas es una exacerbada esclavitud encubierta, una de las más visibles es la tecnológica pero hay otras que pueden pasar aparentemente desapercibidas y son muy peligrosas, como es el caso de la belleza y la estética, alteradas e impulsadas principalmente por la publicidad y el protagonismo que la imagen ha provocado en nuestras vidas. Parece que cada vez tenemos mayor control y libertad sobre nuestras vidas, pero nada más lejos de la realidad, las personas y en especial las mujeres vivimos siendo esclavas de nosotras mismas, de nuestra belleza e imagen, una potente arma de doble filo, que nos autoesclaviza a nuestra estética e incluso a la de los demás. Y que es muy difícil salir de la espiral del físico, porque en cierto modo todos vivimos de nosotros mismos y aunque no queramos provocamos impresiones con nuestra imagen a la gente que tratamos.

Cada vez son más mujeres las que denuncian y defienden sus derechos sin miedo y con mucha valentía y honor. Mujeres conocidas del mundo cultural cuyos rostros y cuerpos están expuestos a la sociedad y son conscientes de la manipulación y extorsión que sufre su imagen personal y reivindican cada vez más una belleza natural, sin artificios ni aditivos.



¿Qué ideal de belleza perseguimos?



La belleza es algo muy complejo de definir, es intangible y subjetiva por lo tanto al no ser palpable es sumamente difícil de conceptualizar, captar, transmitir, permitir y no digamos alcanzar. Al intentar lograr la belleza deseada entramos en una trampa mortal, sin salida y con un grave peligro de asfixia. No somos conscientes de que es un callejón sin salida en el que cada vez somos más vulnerables y estamos expuestos a la perversión social que nos arrastra y conduce a su antojo, hasta dejarnos perdidos en un mar insaciable y de exasperación.


El camino hacia la gran belleza es un pozo sin fondo y en caída libre


Vivimos movidos por modas, tendencias, patrones y cánones establecidos y nos empeñamos en alcanzar una belleza irreal e imposible, a veces nos deslumbra tanto que nuestro único objetivo es desear conseguirla a toda costa y cuando sobrepasamos los límites de lo "imposible" jugamos un pulso a muerte contra la tediosa belleza impuesta por la insaciante e incansable sociedad.


La sociedad nunca sacia su apetito


Pretender la estima de los demás nos embarcará en una tarea infructuosa y agotadora, nos convertirá en esclavos de la sociedad y de nosotros mismos, porque debemos tener claro que no existe la belleza absoluta y que el ideal de belleza es plural y no debe estar marcado por ningún canon, hay que buscar nuestro ideal de belleza con libertad y personalidad propias. Por eso debemos tener presente que la belleza debemos transmitirla de dentro a fuera, reflejar nuestra naturalidad, mostrando nuestras virtudes e imperfecciones y brillar con nuestra esencia personal de la mano de una sonrisa. Seamos nosotros mismos e intentemos mostrarnos al mundo tal y como somos.

Disfrutar mucho y ser muy FELICES =)


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