lunes, 28 de marzo de 2016

A mil metros de aquí

¡BUENOS DÍAS!

Sobrepasado el ecuador del mes de marzo y en los albores de la primavera que mejor que salir a pasear y disfrutar de la naturaleza, a veces no hay nada mejor que disfrutar de los pequeños placeres que nos brinda la vida.

La idea era publicar este post la semana que ha pasado de vacaciones pero me resultó imposible, así que hoy sin falta aquí lo tenéis. Aprovechando que hace tan solo unos días se celebró el día de la Poesía, os traigo otro pequeño escrito inspirador, de esos que te ayudan a volar alto y llegar lejos, de esos que te hacen perderte entre las letras alborotadas, cerrar los ojos e imaginar, en definitiva soñar...

El pesar de la intensa lluvia azotaba mi ventanal y mis pensamientos, parecía mentira que fuera primavera y estuviéramos inmersos en el ocaso de abril...

Pero lo que más me gustaba de que comenzará a llover con fuerza era escucharla desde el otro lado de la ventana, en mi habitación, en mi refugio...disfrutando con los ojos cerrados la fulgurante caída de las gotas en el asfalto, el alentador ruido del correr del agua, el bienestar de estar a salvo en mitad de la tormenta. Adoraba ambientar estos momentos y hacer mi especial pequeño ritual; una taza de té bien caliente y humeante, unas cuántas velas y aromas de quemar para inundar deliciosamente el espacio y un buen libro, algo sin duda imprescindible. 
El siguiente paso era el más placentero...me sentaba en un resquicio del ventanal, con mi bebida y mi lectura y me tiraba un tiempo inimaginable entre páginas y lluvia, entre sabores de oriente y aromas indios, en mi particular universo, en mi paraíso excepcional...

Y así se paraba el tiempo de los relojes...dejaba que todo dejará de sonar, de transcurrir, lo único que pretendía era adentrarme en mi misma, en mis inquietudes e incertidumbres, en mis dichas y pesares, ahondar en el fondo del corazón y hablar pausada con mi mente. 
Quererme más de lo que lo hacía e intentar hacer mio aquel instante...

Cerré los ojos con suavidad y comencé a imaginarme contigo en algún lejano paraje a mil metros de aquí...quería descubrir si el soñar nos hace más sabios o al menos más felices y que mejor que a tu lado, juntos. Mi mente viajaba tan rápido como la lluvia que caía a gran velocidad y sin darme cuenta llegamos a nuestro destino...la felicidad tan solo es un estado mental y la puedes experimentar en cualquier momento y en cualquier lugar y ahí estaba yo perdida entre mis temores y tus besos, intentando descubrir si el sentimiento es eterno, si las dudas no son tan frágiles y los sentimientos tan certeros.


Disfrutar mucho y ser muy FELICES =)

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