domingo, 8 de noviembre de 2015

El peligro del consumismo masivo

BUENOS DÍAS!!
 
Ya disfrutando de un noviembre muy dulce al menos en cuanto a temperaturas se refiere, os traigo un interesante artículo para que disfrutéis aún más este precioso domingo.
 

Esta semana me propongo tratar un tema que ya he abordado en el Blog en alguna ocasión pero hoy tenía que analizar debido al gran aluvión de informaciones y de diversas opiniones que ha suscitado la apertura de una gran tienda en el centro de la capital.

 
Como ya todos sabréis, el mes pasado abrió sus puertas en plena Gran Vía madrileña, una tienda low cost enteramente conocida por todos, amada por unos y duramente criticada por otros.
Su apertura concentró a cientos de personas durante todo el día en que tuvo lugar la inauguración y los consecutivos días posteriores, incluso aún a día de hoy se siguen formando aglomeraciones en la entrada y a ciertas horas punta hay que hacer cola o esperar tu turno hasta poder acceder al imperio de la moda barata. Supongo que habréis caído en la cuenta de que os hablo de la apertura de Primark en pleno centro de Madrid, una tienda de más de 12.000 metros cuadrados y cuya grandiosidad hace que sea la segunda tienda más grande de Europa. Vamos que más que una tienda, para que nos entendamos, viene a ser un centro comercial de un mismo comercio en el que podemos encontrar prácticamente de todo.
 
Pero bueno hasta aquí es más o menos todo normal, lo irracional llega cuando las personas se tiran esperando horas para poder acceder a la tienda, incluso con lluvia y frío, da igual, nada impide a los cientos de personas congregados en los alrededores de la Gran Vía su ferviente propósito de conocer y comprar sin control chorradas varias a precios irrisorios.
 

El tedioso consumismo hace que las personas pierdan la razón, nubla la voluntad, empuja a los individuos y los persuade de falsas necesidades

 
Mi asombro se multiplicó cuando todas las personas que entraban sentían unas ganas locas de consumir, da igual lo que fuera, el caso es gastar y entrar en la vorágine del consumismo masivo, llenaban sin sentido sus macro cestas e incluso cestas con ruedas -como si fueran supermercados, la viva imagen del puro consumismo-, que te daban amablemente azafatas situadas estratégicamente en la entrada. Desde luego un comportamiento autómata y obsesivo, que me aterrorizó de inmediato. El templo del consumismo abre sus fauces y cientos de personas caen en sus garras, pensando que han comprado la mayor ganga de su vida y llenando y satisfaciendo sus vidas de innecesario materialismo.
 
Lo peor de todo es que no nos damos cuenta dónde o con qué materiales se han fabricado los productos que estamos adquiriendo, probablemente cientos de mujeres y niños estén trabajando sin cesar en Bangladesh en unas circunstancias que dudo mucho que sean óptimas y con unas condiciones laborales que rozaran la explotación, el abuso y desde luego poco tendrán que ver con el comercio justo y los derechos humanos.
 


El templo del consumismo abre sus fauces y cientos de personas caen en sus garras

 
Aunque sinceramente no hace falta que nos vayamos tan lejos y pensemos en el origen de los productos que vende esta empresa, de las condiciones de las personas que los fabrican, materiales, procesos de fabricación, costes... ya que muchos lo tacharan de demagogia o incluso dirán que son hechos que se escapan a nuestro alcance.
Pero de verdad, paremonos a pensar en algo que me llama soberanamente la atención y me enloquece, como vamos a ser consumidores criticos y vamos a reflexionar respecto el punto anteriormente mencionado si somos tan estúpidos que hacemos lo que sea por conseguir una camiseta a 3 €, pero no nos importa el rumbo o dirección que tome nuestro país.
 
No salimos a protestar ante la falta de empleo, la precariedad laboral, la incompetencia educativa, la privatización de la sanidad, la terrible corrupción, el abuso de poder, los despidos improcedentes, el empobrecimiento de nuestro país, la pobreza infantil, la crisis en la que seguimos sumidos, pero esperamos horas si hace falta por comprar un puñado de mierdas a "buen precio".
 
¿Nos importa más malgastar nuestro dinero en tonterias que manifestarnos para defender nuestros derechos?
 

Esta cuestión puede ser una de las muchas que nos podemos hacer y plantearnos, como los individuos a veces podemos carecer tanto de esa racionalidad que nos caracteriza y dejarnos arrastrar por cosas sin sentido y no preocuparnos de lo que verdaderamente debemos y nos ataña a nuestra calidad de vida, pareciera que hemos perdido el juicio. No somos conscientes de que lo que quieren es anularnos la libertad de pensamiento potenciando una adicción consumista sin sentido.
 
Solo espero que nos demos cuenta de lo que supone la locura del consumismo masivo sin sentido, el comprar sin necesidad, el acumular y saciar nuestra insatisfacción adquiriendo productos no hace nada bueno. Entramos en un cículo vicioso, dominado por una sociedad de masas que nos dicta las directrices de qué, cómo y dónde comprar, apartándonos de lo importante y en muchas ocasiones cayendo en serias adicciones.
 
Por favor desarrollemos nuestra capacidad crítica y sepamos que comprar, seamos consumidores responsables y críticos. Y luchemos e invirtamos nuestro valioso tiempo en lo que verdadermente importa. La próxima vez que pasemos a una tienda de este estilo a comprar mierdas, si me permitís la expresión, pensemos detenidamente si queremos gastar nuestro tiempo y dinero en eso y de esa forma.
 
Disfrutar mucho y ser muy FELICES =)

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