martes, 26 de febrero de 2013

La literatura es la memoria colectiva

Bienvenidos al blog una semana más, ya con ganas de que termine este frío y podamos disfrutar de la esperada primavera, la verdad.
Esta semana os traigo un post distinto, el otro día estaba leyendo un artículo en una revista cultural y me sorprendió mucho, así que he decidido investigar un poco más y compartir está curiosa información con vosotros.

Todos somos conscientes de que algo se mueve en el mundo del libro, la estrepitosa caída de ventas o el protagonismo del soporte electrónico han provocado que las librerias convencionales, las de toda la vida, que conocemos desde que tenemos uso de razón tengan que reinventarse.
Y es que ya podemos afirmar que ha llegado la nueva generación de librerias, para los que no lo sepáis, son lugares que ofrecen mucho más que un libro, desde librerías que se han situado en espacios realmente originales, hasta libros que se venden al peso o incluso son regalados.

En otros casos los mecanismos para la supervivencia se encuentran en la forma de gestión. Este es el caso de la librería Abacus que tiene a sus espaldas más de cuatro décadas de historia, después de haber sorteado numerosas crisis, según la empresa "el éxito de su proyecto es el de un modelo empresarial basado en las personas, capaz de adaptarse a los cambios sin olvidar sus principios." Un claro ejemplo de esto es que sus trabajadores además son socios con lo que se consigue un mayor compromiso de las personas que participan en el proyecto.

Otra librería a destacar es Anti, donde conciben el sistema cooperativo como una posición ideológica,  además la organización de eventos, exposiciones o presentaciones supone para ellos algo inseparable a la librería.

Pero si desde luego hay un caso que me ha llamado sumamente la atención ese es, la libería La Casquería, cuyo lema es, "un libro debe construirse como un reloj y venderse como un salchichón." Está situada en el variopinto barrio madrileño de Lavapiés, en un antiguo puesto de casquería, de ahí su nombre, comparte espacio con fruterías o mercerías, esto supone principalmente que el público que entra y compra es muy heterogéneo. Pero sin duda lo más curioso para mi es que los libros se venden al peso, imagináos ir a una librería y decir "pongáme medio kilo de libros, por favor", es algo peculiar, cuánto menos. Y los precios son baratos, el kilo de libro se vende a un euro y así hasta un máximo de ocho, vamos que podemos decir que está al alcance de una gran mayoría.

Esto es lo que verdaderamente me gusta, porque la cultura tiene que ser para todos como explicaba en el anterior post, todos nos merecemos el acceso a los libros y al disfrute de la literatura.
Con estas propuestas que os he contado, se recircula la cultura a precio asequible para todo el mundo y así se puede satisfacer a múltiples lectores.

Nos vemos la próxima semana, ya sabéis lo que os deseo hasta entonces...FELICIDAD


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PAULA