miércoles, 12 de septiembre de 2018

El arte del Flamenco

¡BUENOS DÍAS!

El calor se mantiene y ha irrumpido el mes de septiembre de lleno, apenas quedan unos días de verano pero son perfectos por su suave temperatura y luminosidad. ¡Disfrutemos!

Tras unas largas y merecidas vacaciones muy necesarias para tomar impulso y coger nuevos aires, vuelvo con mucha fuerza, entusiasmo y energía. Os tengo preparado mucho contenido de gran interés; entrevistas a jóvenes emprendedores y talentosos, crítica, reflexiones y análisis sociales, muchos textos poéticos y literarios, artículos reflexivos, muchas recomendaciones, críticas y reseñas culturales y además en nada estamos de aniversario y cumplimos nada menos que seis añazos. Y hoy os traigo...

Esta semana toca el artículo que ya mencioné que publicaría sobre danza y en particular del apasionante mundo del flamenco.


Comenzaré abordando una pequeña introducción para contextualizar la temática.

Los orígenes del Flamenco se remontan al siglo XVIII en Andalucía. Se entiende por Flamenco el conjunto de expresiones artísticas formado por cante, el toque de guitarra española y el baile. Es una expresión artística resultante de la fusión de la música vocal, el arte de la danza y el acompañamiento musical, denominados respectivamente cante, baile y toque. Expresa toda una gama de sentimientos y estados de ánimo caracterizadas por su concisión y sencillez. Su técnica es compleja y la interpretación es diferente, según quien lo interprete. El toque de la guitarra flamenca ha trascendido, desde hace mucho tiempo, su primitiva función de acompañamiento del cante. Se acompaña también con otros instrumentos como las castañuelas y también con palmas. Se interpreta con motivo de celebración de festividades religiosas, rituales, ceremonias sacramentales y fiestas privadas. Es un signo de identidad de numerosos grupos y comunidades, sobre todo de la comunidad étnica gitana que ha desempeñado un papel esencial en su evolución. Desde sus inicios fue muy controvertido, de hecho los expertos no se ponen de acuerdo en señalar un mismo origen para este género musical, ya que se ha conformado por la fusión de diferentes estilos y culturas muy diversas.

Su tradición es mayoritariamente oral y sus orígenes son humildes, esto desencadenó que no exista un registro documental del nacimiento del flamenco por lo que genera gran incertidumbre en cuanto a su nacimiento. 

En lo que no cabe duda es que los inicios surgieron en el Sur de España y a raíz de fuentes directas, los flamencólogos han ido formando la historia de esta música a través de leyendas, dichos y la oralidad. Es una de las músicas con más influencia en todo el mundo, además de ser patrimonio cultural inmaterial de la humanidad desde el año 2010.

Como la mayoría de géneros musicales el flamenco no nace en un momento concreto sino que va tomando forma a lo largo del tiempo y de esta forma es como adoptó la complejidad de sus múltiples influencias (gitanos, morisca, música tradicional española, esclavos, negros entre otras). A esto se le suma la tradición del pueblo gitano cuyo establecimiento en Andalucía data del siglo XV. 

El contacto, la convivencia y la influencia produjeron en el S. XVIII el nacimiento del preflamenco, cuyo primer testimonio escrito está firmado por José Cadalso en Cartas Marruecas, una novela epistolar considerada una de las obras maestras de la literatura del siglo XVIII (1741-1782). El autor narra y describe una fiesta flamenca que presenció en un cortijo andaluz alrededor del año 1771. La primera referencia al flamenco está en la carta VII, donde relata una fiesta con gitanos, cante y baile que se alarga hasta altas horas de la noche.

Quiero escribiros la cita de la obra de Cadalso porque es digna de mención.

“Dándome cuenta del carácter del tío Gregorio y otros iguales personajes, llegamos al cortijo. Presentome a los que allí se hallaban, que eran amigos o parientes suyos de la misma edad, clase y crianza; se habían juntado para ir a una cacería; y esperando la hora competente, pasaban la noche jugando, cenando, cantando y hablando; para todo lo cual se hallaban muy bien provistos, porque habían concurrido algunas gitanas con sus venerables padres, dignos esposos y preciosos hijos. Allí tuve la dicha de conocer al señor tío Gregorio. A su voz ronca y hueca, patilla larga, vientre redondo, modales ásperos, frecuentes juramentos y trato familiar, se distinguía entre todos. Su oficio era hacer cigarros, dándolos ya encendidos de su boca a los caballeritos, atizar los velones, decir el nombre y mérito de cada gitana, llevar el compás con las palmas de las manos cuando bailaba alguno de sus más apasionados protectores y brindar a sus saludes con medios cántaros de vino.”

Otra referencia muy destacada y curiosa es la que da Giacomo Casanova en sus memorias amorosas tituladas Historia de mi vida. En esta obra de la literatura italiana, “os veo transportado; qué sería, pues, si pudieseis ver el fandango que bailan los gitanos.” Esta mención al baile, cuya intensidad y arrojo fascinaba a quien ejercía como espectador, había impactado a Casanova.

Con ambos testimonios queda claro que los protagonistas de las fiestas flamencas eran los gitanos, que cantaban, bailaban, tocaban la guitarra y la acompañaban con sus palmas para disfrute de los asistentes.

La Danza Española y en especial el Flamenco es toda una disciplina artística que refleja la más pura tradición española y muestra nuestra cultura a través de la gran belleza del baile, la voz, el ritmo y el movimiento. Todo un gran tesoro que tenemos que saber cuidar, valorar, salvaguardar y poder transmitir generacionalmente para que jamás se pierda. A veces cuando reflexiono acerca de la Danza Española me da mucha pena que sea tan desconocida en nuestro país pese a ser algo tan nuestro, que habla de nuestras raíces y nos representa como Cultura y país. 

Debemos ser conscientes del incalculable valor que tiene, de la increíble riqueza cultural y dancística que posee y de que es arte en estado puro. Por ello mi mayor consejo es que si no la conocéis o no os habéis adentrado en el maravilloso mundo de la Danza Española y en este caso particular, del Flamenco, lo hagáis y descubráis una de las más grandes maravillas del mundo.

¡Viva la Danza Española!

Disfrutar mucho y ser muy FELICES =)

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La Danza es el espejo del mundo y del alma


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jueves, 7 de junio de 2018

La añoranza

¡BUENOS DÍAS!


A punto de llegar al ecuador de este año 2018 parece que la primavera ya ha conseguido asentarse y nos regala algunos días bañados de sol y calma.

Siento la ausencia de este tiempo que he estado sin publicar pero como os digo en ocasiones hay veces en que las obligaciones imperan y por trabajo y proyectos no he podido dedicar tanto tiempo a esta pasión que tanto me fascina. Pero ahora que ya parece llega una época más asentada prometo volver y publicar cada semana. Espero que os gusten todos los contenidos tan interesantes que os tengo preparados pequeños grandes lectores.

De momento hoy comenzamos con un texto que ya tiene un tiempo y es que lo escribí cuando estaba en la universidad, estudiando Periodismo y apenas tenía veinte años así que el otro día lo rescaté del olvido y volví a imaginar y a sentir esa añoranza que en ocasiones nos embarga.

La añoranza es aquello que nos produce nostalgia, que hace que recordemos, que pensemos en lo que ha pasado, en lo que ya ocurrió, en lo que denominamos pasado pero también es una sensación que inunda todo nuestro cuerpo, que nos hace percatarnos de que seguimos aquí, que ha pasado el tiempo, más rápido de lo que creíamos, eso sí, y de que hemos crecido, madurado y ¿por qué no?, aprendido. Hay muchos tipos de añoranza, esta la que acordarnos de un momento, puede que sea especial o quizás amargo; también hay añoranza de algo que vivimos, que recordamos con grata dulzura, o la añoranza de una etapa o una época de nuestra vida a la que nos gustaría regresar pero que nos conformamos con añorar, esa época suele ser la infancia, uno de los periodos más bonitos, inolvidables e instructivos de la vida de una persona. La infancia es el estado primero tras el nacimiento y esta dura hasta la adolescencia, por lo tanto es muy importante para un niño el llevar una buena niñez para así desarrollarse en condiciones y poder llegar a una persona digna y por supuesto mantener un grato recuerdo de la edad de los juguetes.
Aunque la infancia tiene en general las mismas características sea cual sea la época en la que se vive, sí que es verdad que cada década o momento la hace única e inigualable. Así que me centraré en la mía que es de la que puedo hablar con propiedad: yo soy de los noventa, sí, esa última década de finales del siglo XX, que para muchos era el comienzo de una nueva era como bien indica  el cambio de centuria, y dejar atrás un periodo de guerras, conflictos, terrorismo, penurias y desacuerdos.

Pero centrémonos en lo que ataña a los niños, al colegio y a los caramelos. Cuando uno es pequeño no tiene control del tiempo, no sabe ni lo que es ayer, ni hoy, ni mucho menos lo que será mañana, la sensación del decurso del reloj y de su transcurso es muy difusa y para ellos un minuto puede ser muy duradero, esta sensación es fascinante porque en el mundo de los adultos el epicentro de todo es la temporalidad y a través de este, todo gira y se desarrolla. Recuerdo con mucho agrado, los recreos del colegio, donde hacíamos intercambio directo de bienes y servicios, sin ser saber, ingenuos de nosotros que estábamos practicando el tan antiguo trueque. Daba igual lo que fuera, pegatinas, cartas, sobres, tazos, cromos, lo que importaba verdaderamente es que para nosotros, era el bien más preciado. Los juegos son otra de las preocupaciones principales de los niños y una gran añoranza para los adultos. Se podría hacer un paralelismo con el trabajo de los mayores, ya que en cada juego se ponen ganas, entusiasmo, empeño, competitividad, esfuerzo, ilusión y ganas de conseguir buenos resultados, cualidades fundamentales para mantener y progresar en nuestra ocupación. Los amigos son otro de los grandes entretenimientos de la infancia, son como compañeros de viaje, están ahí para cada juego, para cada sonrisa, para cada nuevo aprendizaje, para cada nuevo descubrimiento, digamos que se llega al máximo exponente de generosidad ya que se da todo sin esperar nada. La familia, sobre todo el núcleo de padre y madre, son primordiales para un niño, ya que estos son sus mayores referentes a la hora de guiarse y en el proceso de aprendizaje pero si de algo estoy segura es de que si tuviéramos que personificarlos, sin duda, serían superhéroes.

Pero donde realmente llega la añoranza, es que en la infancia cada día es una gran aventura y así se emprende: ganar un juego, pintar un cuadro, disfrazarse de cualquier cosa, ir al parque, aprender a leer y a escribir y para ello la imaginación y la creatividad son los mayores protagonistas. Los pequeños disfrutan inmensamente de todo y es asombroso como las cosas suscitan para ellos un gran interés. La verdad es que a veces nos deberíamos parar a pensar y echar la vista atrás para rememorar y recordar la cantidad de cosas buenas que hacíamos cuando teníamos unos cuantos años menos, porque sentíamos una gran pasión; nos sentíamos orgullosos de nuestros padres y amigos, íbamos felices al colegio, agradecíamos cada regalo, sonreíamos a cada instante, soltábamos carcajadas sin pensar, nos encantaba hacer travesuras y trastadas y sobre todo nos encantaba simular la realidad y por supuesto los sueños. Y hablando de sueños, muy característicos de esta etapa, como por ejemplo qué ser de mayor, todos los niños en función de lo que les guste y de su gran imaginación desean ser a veces algo alcanzable aunque a veces la imaginación llega a límites inconquistables. Aunque en otras ocasiones a los niños les surge una inspiración, llámese divina por definirla de alguna manera que hace que tengan totalmente claro lo que serán de mayores: ese es mi caso concreto, a los ocho años decidí que sería periodista. Así sin más dilaciones, elegí el que sería mi futuro.

Solemos no entender a los más pequeños pero debemos saber que el mundo infantil sufre muchas alteraciones y cada jornada es como una nueva aventura durante la cual hay grandes descubrimientos y avances pero lo mejor es que los niños siempre dicen la verdad, no ponen etiquetas, son solidarios, comparten todo, siempre tienen una sonrisa, se lo pasan realmente bien, disfrutan intensamente y aprenden constantemente, aprovechando cada segundo al máximo y ante todo sueñan, cada día más alto.

Disfrutad mucho y ser muy FELICES =)

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Cuando sientas añoranza levanta la vista al cielo. Porque la luna siempre es la misma, estés donde estés.
Donna Tartt


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